sábado, 2 de marzo de 2013

Entrevista con Basilio Martín Patino

Queridos seguidores, en esta ocasión publicamos una entrada muy especial, ya que contamos con la compañía de uno de los grandes absolutos del cine ya no español, sino mundial. No vamos a contar en esta entradilla la carrera y virtudes de este cineasta, que yo denominaría ficcionador-documentalista, ya que cualquiera puede conseguir esos detalles mirando en cualquier enciclopedia de cine o en muchos otros sitios. Aquí de lo que se trata es de rendir tributo a un grande entre los grandes, recalcitrante provocador, aunque él lo niegue, despistado, desmemoriado y libre como el viento, una auténtica rareza, que accedió amablemente a contestar a nuestras preguntas y a dejarse fotografiar pacientemente, sin despegarse de su beatífica sonrisa.

"No me gusta que me encasillen como cineasta político"

Prácticamente en todas tus películas te has decantado por un cine que juega con la realidad y la ficción. ¿Te sientes cercano a cineastas que han hecho cosas similares como Buñuel, Visconti, Guerín, Erice, Kiarostami y, últimamente, Banksy con su Exit through the Gift Shop o Peter Jackson con su Forgotten Silver?

Sí. Citas nombres muy importantes. Me halagas.


En el balcón de su casa. Foto: De la Vega

¿A qué cree que se debe el hecho de que estas películas sean tan polémicas, llegando incluso hasta la indignación del público?

Es muy propio de la gente de cine que vivan con sus fetiches, que los continúen y los defiendan de modo un poco exagerado, pero hay que respetarlo porque cada uno tiene que ser fiel a sí mismo. el cine se presta siempre a un cierto fanatismo, pero esto no está mal.

Canciones para después de una guerra fue una cinta muy controvertida en su día e incluso fue censurada. El contraste entre las duras imágenes documentales de la guerra y la posguerra civil española y el desenfado de las canciones que forman la banda sonora crea un gran desasosiego. No me extraña que la censura la prohibiera, pues se trataba de una bomba de relojería contra el régimen sólo comparable a Viridiana. Lo que no entiendo es cómo pretendías que esa película se estrenara en cines en su día y, así, la presentaras a censura. ¿Realmente pensabas que los censores iban a ser tan tontos como para dejarla pasar?

Yo creo que ni me lo planteé. Que iba a tener problemas, sí lo sabía, pero tanto como para no dejarla pasar. ¿Quien coño son ellos? Deberían ser respetuosos con todo el mundo, que nadie tiene la razón y mucho más si hay de por medio razones políticas tan sectarias. ¿Por qué no nos dejan a tener a cada uno nuestra ración de fanatismo? Y tampoco hay tanto fanatismo. Que algunos tengamos especiales manías también creo que es una disculpa general, el cine siempre ha sido conflictivo y polémico y me parece bien que sea así. Andarse enfadando por eso me parece pueril.

Con Caudillo te vengas de Franco burlándote de él usando únicamente imágenes documentales, sin usar más armas que un gran montaje. Me parece un gran logro. ¿Cómo lo conseguiste? Es una contradicción que sea tan polémico un trabajo que sólo usa imágenes de archivo. 

En el caso de Franco se trata de una realidad muy real, valga la redundancia. Pero para ser sincero, este tema creo que interesa muy relativamente. Cuando hay libertad cada uno dice lo que quiere y no hay que preocuparse por decir algo que sea perjudicial ni para Franco o para quien sea. Si lo es, que lo sea.


En su salón. Foto: De la Vega

Hablemos más pormenorizadamente de este film, que vi de nuevo recientemente. Además del mil veces mencionado usos de la cámara rápida y el paro para ridiculizar al generalísimo usas también la comparación de imágenes reales con cómics, de imágenes de un bando y otro, de imágenes de Franco con las de Hitler y Mussolini, el bucle e incluso a veces parece que Franco se ridiculiza a sí mismo, mostrándose como un pelele sin necesidad de tu intervención en la moviola. 

¡Uf! ¡Qué lejos me queda todo eso! Fue hace mucho tiempo. Hombre, hay cosas que efectivamente llaman la atención y a lo mejor los expertos lo defienden. Pero en todo ello hay un cierto afán de broma, no creo que la sangre llegue al río y hablo de Franco, que fue signo y señal de un movimiento muy terrible, muy sectario y muy franquista, valga la redundancia, creo que hemos sido bastante respetuosos y una broma de vez en cuando no hace mal a nadie.

En mi opinión, tus películas puramente de ficción, a pesar de tener ideas interesantes, no llegan a la genialidad de documentales como los ya mencionados, Queridísimos verdugos o el falso documental Casas Viejas. ¿Estás de acuerdo con mi visión?

Es posible, en la ficción a lo mejor se es mas comprensivo, se  hiere menos, se es mas libre y hay cosas más particulares del autor y cabe una mayor indulgencia. Se exagera un poquito todo esto, quizá porque casos como los de Franco crea muchas reacciones y es lógico que la gente se fije en él porque fue muy culpable de muchas cosas censurables.

La única excepción a lo anteriormente dicho es, en mi opinión Madrid, que es una especie de segunda parte de Canciones para después de una guerra, o una ficcionalización de la realización de este filme, en la que incluso se ven imágenes de él. También realiza paralelismos similares a los de Caudillo, cuando se ve el mismo lugar en tiempos de la guerra o la inmediata postguerra y en los 80. ¿Concuerdas conmigo?

―¡Muy antigua! No me acuerdo muy bien. A lo mejor hay cosas repetitivas. No sé qué exponerte, hace mucho que no la veo y tengo muy mala memoria.

Patino tiene una de las mayores colecciones del mundo en manos privadas de aparatos de pre-cine. Foto: De la Vega

Todas tus películas tienen una gran carga política. ¿Usas el cine como un arma política?

Es posible que la use pero no me gusta ese encasillamiento. A lo mejor tenéis razón, tampoco soy un obseso de la política, más bien trato de convencer. Hemos pasado tiempos malos y la época de la censura era dura y gratuita y nos han hecho pasar cosas fastidiosas. Creo que tiene que haber libertad para decir lo que cada uno quiera sin ofender a nadie. Yo no soy consciente de haberme ensañado nunca de una forma especial con nadie. Reconozco que a Franco un poco de manía le tenía, pero más que nada era de broma y todo él mal que él ha hecho a España y los tiempos difíciles que nos ha hecho pasar es como para no olvidarlo, que no es por rencor.

Tengo entendido que has sido coleccionistas de máquinas de precine. ¿Qué tiene que ver esta pasión coleccionista tuya con tu labor como creador de cine?

Fui reuniendo algunos de estos objetos porque me gustaban. Considero esa etapa una parte esencial del cine. En viajes fui formando una colección notable que vale la pena. Cuando tenía pocas las tenía en casa pero son armatostes un poco incómodos y han estado en varias partes. Ahora me parece que están en la Filmoteca de Castilla y León, en Salamanca. Tendría que haberse creado una sala especial, pero ya me he cansado de seguir buscando más, porque tampoco quiero ser un maniático. En el pasado he hecho colecciones, pero una vez que se ven, quiero liberarme un poquito.

Recientemente hemos podido ver Libre te quiero, que se estrenó en la última edición de la Seminci su nueva película. Háblanos de ella.

Hubo este movimiento (el del 15-M) que me pareció muy significativo y empece a rodar cosas que eran muy bonitas y me pareció muy interesante.

¿Un milagro? Foto: De la Vega

De acuerdo con las bases de datos, tu anterior película era de 2002. ¿A qué se deben estos diez años de sequía?

¿En serio? Me extraña porque soy bastante inquieto, me vienen ideas y voy y las hago. No paro de hacer cosas.

¿Qué proyectos tienes en mente?

Yo no paro, pero no soy consciente de lo que hago o de lo que dejo de hacer. Siempre hay alguna cosa pendiente, que va quedando ahí. Algunas de mis películas son mejores, otras peores. Luego, otra cosa es que hoy en día no hay sitios donde proyectar este tipo de cosas, porque en los cines no lo hacen. Siempre tiene que ser en tinglados como festivales o que lo pidan por algo.

¿Qué opinas del reconocimiento que se dio en la Cineteca de Matadero Madrid con la retrospectiva de toda tu obra que se proyectó ahí?

Sabía que habían hecho algo y me invitaron a hablar. Había buen ambiente y se podía hablar. Fíjate que vivimos aqui em en Madrid y es difícil de enterarse de estas cosas. Yo no me entero. Soy muy despistado. De hecho sabía que habían puesto algunas de mis películas en el Matadero, pero no que fuese de una manera tan sistemática. ¿Tú fuiste? ¿Qué te parecieron? La verdad es que no sé si se aguantan mucho hoy en día. Pero tampoco tengo tiempo para acudir a este tipo de eventos. A veces me pica la curiosidad y me gustaría volver a ver lo que hice, porque no tengo nada de memoria. Cuando se exhiben mis películas generalmente tienen buen recibimiento. Habrá gente también a la que le importa un rábano o que las van a ver por curiosidad.

¿Qué opinas de que una generación de jóvenes documentalistas, especialmente desde Barcelona, te reivindiquen como una especie de maestro?

Me alegra lo que me dices porque me gusta. En Barcelona hay gente muy interesante, lo que pasa es que a mí no me llegan estas noticias. La verdad es que me coges desprevenido. Andamos a mil cosas y es difícil seguir lo que se hace.

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